Fernando da clase de computación a personas mayores, Rosa, una de sus alumnas sólo quiere aprender Excel, es seria y no le interesan otros temas más que su trabajo, habla lo indispensable y su nietita juega con sus dibujos también sin hablar.
Cuando Fernando trata de “romper el hielo” y le pregunta si su nieta va a la escuela se entera que tiene síndrome de Asperger.
El cruce de miradas entre el profesor y la nena pasa a un intercambio de regalos, ella le da dibujos y el le regala chocolates.
Cuando terminan las clases previstas la nena habla por primera vez mientras le regala un tren para que llegue a todas sus clases. Rosa le pide continuar con las clases y la niña se muestra muy feliz mientras toca el piano y recuerda los momentos compartidos con el profesor Fernando. Dos frases finales nos muestran comparadamente el síndrome de Asperger y los problemas de comunicación que sufren las personas comunes.